Resulta muy emocionante saber que las palabras no tienen dueño... Así empieza esta revista cultural, donde encontrarás reseñas de libros, entrevistas y artículos. 

 Reflexiones sobre nuestro AFÁN  DIARIO en el escurridizo tiempo.

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Acerca de mí


Me gusta definirme como una persona sencilla, sociable y con una profunda visión humanista de la vida, un enfoque que intento plasmar en cada proyecto que emprendo.

 

Durante más de 30 años, trabajé en la industria farmacéutica, asumiendo diversos roles de liderazgo en áreas como formación, marketing, dirección comercial y dirección de unidades de negocio. Fue una etapa enriquecedora, complementada con formación continua tanto "in company" como en prestigiosas escuelas de negocios. Sin embargo, un giro inesperado en mi vida me llevó a replantear mi camino y redirigir mi pasión hacia la escritura, la divulgación y la formación a través de charlas inspiradoras.

 

Mi propósito principal es construir confianza desde el primer contacto. Entiendo que las conexiones son frágiles y que cualquier propuesta debe estar cuidadosamente alineada con las expectativas, necesidades, deseos y aspiraciones específicas de las personas. Por eso, me esfuerzo en ofrecer soluciones diseñadas a medida, lejos de recetas predefinidas.


No creo en las soluciones empaquetadas. Prefiero crear estrategias personalizadas que respondan a las necesidades únicas de cada empresa y persona. Estoy convencido de que, en un mundo cada vez más dominado por la tecnología, no debemos perder de vista los valores humanistas. Mis proyectos se enmarcan en lo que llamo el Segundo Renacimiento, un concepto en el que el conocimiento, la razón, las emociones y las vivencias personales tienen tanto peso como la ciencia y la tecnología. Algunos lo llaman Tecnohumanismo, pero más allá del término, lo relevante son los valores que aporta y el impacto positivo que genera.

 

Estoy aquí para ayudarte a descubrir y alcanzar tu máximo potencial, combinando décadas de experiencia con una visión humanista renovada. ¡Conectemos y trabajemos juntos para construir un futuro más humano y próspero para tu empresa!

 

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Mi filosofía de vida


Si pudiera ofrecerles sólo un consejo para el futuro, sería éste: Usen protector solar (Wear Sunscreen)

Con esta frase comenzaba en 1997 Mary Theresa Schmich un poema-discurso llamado «Wear Sunscreen» en una columna del Chicago Tribune.

Pocas veces podemos leer cosas realmente diferentes que van en contra de corrección o del pensamiento dominante y superficial. Este es el espíritu que me gustaría pudieras respirar en este sitio.


wear sunscreen


wear sunscreen

Señores y señoras usen protector solar.

Si pudiera ofrecerles sólo un consejo para el futuro, sería éste: Usen protector solar.

Los científicos han comprobado sus beneficios a largo plazo mientras que los consejos que les voy a dar, no tienen ninguna base fiable y se basan únicamente en mi propia experiencia. He aquí mis consejos:

Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud.

No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que no se haya marchitado.

Pero créeme, dentro de veinte años, cuando en fotos te veas a ti mismo comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad.

No estás tan gordo como imaginas.

No te preocupes por el futuro. O preocúpate sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle.

Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida son aquellos que nunca pasaron por tu mente, de ésos que te sorprenden a las 4 de la tarde de un martes cualquiera.

Todos los días haz algo a lo que temas. Canta.

No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos.

Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde.

La competencia es larga y, al final, sólo compites contra ti mismo.

Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo hacerlo).

Guarda tus cartas de amor. Tira las cartas del banco. Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida.

Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, algunas de las personas que conozco tampoco lo sabían a los 40.

Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.

Quizá te cases, quizá no. Quizá tengas hijos, quizá no. Quizá te divorcies a los 40, quizá no.

Quizá bailes el vals en tu 75 aniversario de bodas. Hagas lo que hagas no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Optarás por una cosa u otra, como todos los demás.

Disfruta de tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas.

No tengas miedo ni te preocupes por lo que piensen los demás porque es el mejor instrumento que jamás tendrás.

Baila, aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa.

Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza pues para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.

Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén.

Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado y, probablemente, serán los que te acompañen en el futuro.

Entiende que los amigos vienen y se van pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño.

Esfuérzate por no desvincularte de algunos lugares y costumbres porque, cuando pase el tiempo, más los necesitarás.

Vive en una ciudad alguna vez pero múdate antes de que te endurezcas.

Vive en un pueblo alguna vez pero múdate antes de que te ablandes.

Viaja. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tú también envejecerás.

Y, cuando seas viejo, añorarás los tiempos en que eras joven: los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores.

Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga pues tal vez recibas una herencia o, tal vez te cases con alguien rico pero, nunca sabrás cuánto durará.

No te hagas demasiadas cosas en el pelo porque cuando tengas 40 años parecerá el de alguien de 85.

Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia.

Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo dándole más valor del que tiene.

Pero hazme caso en lo del protector solar.